Para perseguir los sueños hay que ser todo terreno.

Si bien es cierto que todos podemos soñar y no cuesta nada. Seguir esas pasiones si que cuesta. Ya sea un costo económico, emocional o temporal.

Uno de los principales “baches” con los que nos encontramos, somos nosotros mismos y esto creo que tiene mucho que ver con la forma en que somos educados desde pequeños. A todos al menos una vez nos han dicho que lo que soñamos es imposible o que alguien más lo intentó y fracasó.

La lista de las cosas por las cuales NO debemos arriesgarnos probablemente siempre sean negativas y hasta en ocasiones muchísimas más que las cosas positivas. Incluso algunas de las personas que nos lanzan estás ideas son personas muy cercanas a nosotros. Aunque el hecho de que ellos nos lo digan “porque nos quieren” no siempre tienen que ser verdad, pero aún así estas ideas nos limitan, porque sabemos que “quieren lo mejor para nosotros”.

Con todo lo anterior no quiero decir que no intentes hacerlo. Lo que trato de explicarte es que es un camino difícil y que no siempre las cosas salen acorde a lo planeado, se trata de una dinámica interminable de prueba y error de la que tienes siempre que sacar lo bueno para seguir construyendo la mejor versión de ti, esa versión que logra lo que se propone.

La única manera de romper este pequeño-gran paradigma es atrevernos a dar el paso para seguir algo que queremos. Al final del día, hacer lo que amas siempre será la mejor recompensa.

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